La primera semana de septiembre, la Casa Central de la Universidad de Chile fue sede del Quinto Congreso Latinoamericano de Investigación y Educación Superior Interdisciplinaria (IEI), el evento sobre interdisciplina y transdisciplina más concurrido de América Latina y el Caribe.

En esta instancia, distintos países de la región intercambiaron investigaciones y experiencias de aprendizaje orientadas a integrar diversas disciplinas, como las ciencias naturales, las ciencias sociales, las humanidades y las artes, entre otras, para abordar problemas contemporáneos.

Por primera vez, el Programa Riesgo Sísmico participó de este congreso, con presencia en dos mesas de conversación centradas en la interfaz ciencia-política. La primera de ellas, titulada “Conocimiento interdisciplinario para la gestión de riesgos de desastres frente a geoamenazas”, contó con la participación internacional de Gerardo Suárez, profesor emérito del Instituto de Geofísica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM); el académico del Departamento de Geofísica de la U. de Chile y director del PRS, Jaime Campos; y los investigadores del Centro Sismológico Nacional (CSN) y del PRS, Francisco Bravo y Sebastián Riquelme.

En su introducción, el académico Jaime Campos presentó un esquema del sistema de capacitades socio-técnicas requeridas en la gestión de riesgo de desastres para hacer frente, en sus dimensiones reactiva y preventiva, a las geoamenazas —particularmente terremotos y tsunamis— y planteó cómo, a partir de estas, es posible construir inteligencia territorial para reducir el riesgo y construir un buen vivir.

El sismólogo ubicó en un primer nivel las capacidades del monitoreo instrumental para la captura de datos del territorio, destacando la importancia de las tecnologías satelitales para caracterizar sismos, deformación de la corteza, sistemas de alerta temprana de tsunamis, procesos volcanológicos, entre otros. En una segunda etapa, situó el análisis y procesamiento esos datos para caracterizar científicamente la correspondiente geoamenza, a través de parámetros como la magnitud de un terremoto, distribución espacial y temporal de sismicidad de baja magnitud, el modelamiento de la fuente sísmica, el modelamiento de generación y propagación de tsunamis o la caracterización de la actividad volcánica.

En el tercer nivel se encontrarían las herramientas de gestión y respuesta operativa, como la generación y producción de los mapas de peligro y los sistemas de alerta temprana. La cuarta “capa”, planteó, corresponde a cómo interpretar esta información y conocimiento desde un enfoque socioterritorial y de memoria histórica para construir comunidades resilientes.

En la misma línea, el profesor invitado Gerardo Suárez entregó un contexto sobre la sismicidad en Chile durante los últimos 60 años, para luego centrarse en la importancia de los datos satelitales y en la necesidad de enriquecer las capacidades de las instituciones públicas frente a situaciones de emergencia, tanto en Chile como en México.

Posteriormente, el ingeniero de desarrollo del CSN e investigador del PRS, Francisco Bravo, presentó los antecedentes que permitieron transitar de una política institucional reactiva y centrada en la respuesta ante la emergencia hacia una enfocada en la dimensión preventiva de reducción de riesgos de desastres.

El punto de partida, indicó el investigador, se ubica hace 16 años, con el terremoto del 27F, que evidenció las debilidades institucionales en materia de desastres, pero que también posibilitó la puesta en marcha de avances significativos. Entre ellos, la adopción de normativas internacionales, como el Marco de Sendai, y la constitución de una política nacional en materia de desastres, con la promulgación de la Ley 21.364, que crea Sinapred y Senapred.

Asimismo, destacó las innovaciones y esfuerzos de organismos como el CSN para el desarrollo de nuevos mapas de peligro sísmico y amenaza de tsunami, sistemas de alerta temprana, métodos para la detección y caracterización de terremotos, bases de datos sobre fallas sísmicas de tipo cortical y la creación del actual mapa de amenaza sísmica (2026), que, según señaló, «otorga una dirección preventiva para toda la comunidad».

Finalmente, se abrió un espacio de conversación e intercambio de saberes entre los integrantes de la mesa, donde el jefe de operaciones del CSN e integrante del PRS, Sebastián Riquelme, señaló la importancia de incorporar a actores privados —como empresas portuarias y mineras, entre otras— en este diálogo y en el trabajo conjunto en torno a la reducción del riesgo de desastres.